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Fernando López: El conocimiento de la materia


En Gaiman, Chubut, el alfarero argentino Fernando López desarrolla sus obras a partir de materias primas locales. Su trabajo reúne una historia familiar vinculada con la cerámica, años de formación y una profunda comprensión de los procesos de transformación de la materia.


La cerámica es un oficio que exige aprender a observar. Reconocer las propiedades de una arcilla, comprender su comportamiento y anticipar las transformaciones que experimentará dentro del horno. Cada decisión forma parte de un conocimiento que se construye mediante el estudio, la experiencia y la práctica sostenida.


Fernando López creció en una familia de ceramistas. Desde sus primeros trabajos con piezas utilitarias hasta sus experiencias con gres, pastas y esmaltes, desarrolló una relación con el oficio que fue ampliándose a través de la formación y el encuentro con otros alfareros.


Su trayectoria lo llevó desde Rosario, Santa Fe, hasta Gaiman, en la provincia de Chubut, donde junto a Victoria Drisaldi fundó Espacio Cerámica en 2008. Allí encontró un territorio cuyas materias primas le permitieron profundizar su manera de comprender y trabajar la cerámica.


El territorio como materia


Las arcillas, los caolines, los limos, las arenas y los pórfidos de la Patagonia forman parte de la identidad material de sus obras. Cada uno presenta características particulares que condicionan las decisiones del alfarero y las posibilidades de elaboración.


Fernando transforma estos materiales mediante el torno y la cocción a leña en alta temperatura. Para ello, construyó sus propios hornos, entre ellos un anagama, horno tradicional japonés de una sola cámara donde las llamas y las cenizas circulan entre las piezas, y un noborigama, de cámaras ascendentes, que permite trabajar con diferentes condiciones de cocción.


Durante procesos que pueden extenderse hasta 100 horas, el fuego interviene en la transformación de las superficies, generando tonalidades y texturas particulares. El resultado surge de la relación entre las propiedades de los materiales, las decisiones del alfarero y las condiciones de cada cocción.


En su obra conviven técnica y observación, dando lugar a objetos que no sólo cumplen una función, sino que expresan una profunda conexión con el territorio patagónico.


El viento mueve las raíces


En septiembre de este año, Fernando recibió el primer premio del Salón Provincial de Artesanías «Celestina Currumil», en Chubut, por su obra El viento mueve las raíces.


La serie reúne piezas realizadas con arcillas y arenas provenientes de distintos lugares de la Patagonia, desde el mar hasta la cordillera. Su elaboración se extendió durante cinco años y cinco cocciones en horno anagama, que en su taller se enciende una vez por año.


El tiempo se convierte así en otro elemento de la obra, junto con los materiales, el conocimiento del oficio y la acción del fuego.

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Fernando López por Revista FirenzeCuatro piezas, diferentes expresiones de la materia
REVISTA FIRENZE — EDICIÓN Nº15Transformar la mirada
日本語版 第1号
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